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Recomendaciones de seguridad en ropa de cama para bebés y accesorios

Frecuentemente escuchamos decir que los niños son la base del futuro y la alegría del hogar, es por este motivo que constituyen una preocupación constante para todos quienes les rodean; sobre todo en sus primeros meses de vida, que es cuando mayor atención y cuidados requieren. Somos los adultos y padres a quienes nos corresponde la ardua tarea de proteger y educar a estos pequeños.

Por lo anterior, la prevención se convierte en una labor fundamental para el crecimiento y desarrollo social, ya que las lesiones ocasionadas en el período de niñez y adolescencia son una de las principales causas de muerte y discapacidad en muchos países en el mundo.

Se ha dicho que para evitar accidentes se requiere tener en cuenta los siguientes factores:

  • Previsión: para pensar y hacerse sensibles a los posibles peligros que acechan a los niños;
  • Tiempo: para vigilarlos;
  • Disciplina: porque niños y adolescentes deben aprender hasta dónde pueden llegar[1].

En el caso de los más pequeños (los bebés) pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo, por tanto debemos considerar que su habitación debiera ser el cuarto más seguro del hogar. Todos los elementos que estén en contacto con ellos deben ser seguros, más aún a su hora de dormir, que es cuando se suele estar menos alerta a sus movimientos. La ropa de cama, cunas, juguetes y accesorios pasan a ser parte importante en la tarea de prevenir accidentes en ese momento.

En este sentido, una investigación realizada en conjunto por la Comisión Para la Seguridad de los Productos de Consumo (CPSC, por sus siglas en inglés), la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis y la Universidad de Maryland en Estados Unidos, señala que al dormir los niños en una cama blanda presentan mayor riesgo de muerte infantil por sofocación. Esta es la primera evidencia epidemiológica que vincula directamente la reinhalación de dióxido de carbono atrapado en las camas con niños hallados muertos en posición para dormir boca abajo.

Este proyecto de investigación, concluido en 1994, determinó que alrededor del 30 por ciento de los 206 niños del estudio que murieron del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) se encontraron con su nariz y boca cubierta por ropa de cama blanda. La mayoría de esos niños habían sido puestos a dormir en posición de cúbito dorsal y se encontraron desmayados en la parte superior de la ropa de cama blanda, como almohadas, cobertores y pieles de oveja. Adicionalmente, el ochenta por ciento de las muertes por SMSL en el estudio se produjo en menores de 4 meses de edad[2].

Entre las conclusiones del estudio se destaca que los factores económicos y sociológicos evaluados en cada caso tuvieron poco efecto sobre este riesgo de muerte, pero sí que los artículos de cama suaves y con maleabilidad suficiente como para permitir la formación de bolsas debajo de la cabeza de un bebé, aumentaron el riesgo de muerte al cubrir sus vías respiratorias de manera accidental.

Conociendo estos antecedentes, el presente documento tiene por objetivo hacer hincapié en algunas de las medidas de seguridad más difundidas a nivel mundial para prevenir situaciones de este tipo. Las acciones que se emprendan en este aspecto son de carácter vital para nuestros pequeños.

Elementos considerados de riesgo para la seguridad de los bebés al dormir

Los elementos mencionados a continuación NO son descritos como objetos peligrosos per se: son potencialmente riesgosos en la medida que pueden ser mal utilizados y provocar accidentes de diversa gravedad. Entre los más reconocidos se encuentran:

  • Colchón: Presenta riesgo si el colchón es muy blando, maleable o menor que el tamaño      de la cuna.
  • Almohadas y cojines: Sólo tienen fines decorativos, no deben ser utilizadas por los bebés.
  • Cobertores, frazadas y mantas: Al ser muy grandes o estar sueltos pueden enredarse en el bebé y asfixiarle o provocar una estrangulación.
  • Sábanas: Las sábanas mal ajustadas pueden ocasionar iguales efectos que los cobertores.
  • Peluches: Al igual que las almohadas y cojines, los peluches sólo tienen fines decorativos.
  • Porta Pañales: Deben ser ubicados fuera del alcance del bebé.
  • Monitores: evitar uso de cables cerca del bebé o elementos similares cerca del bebé.
  • Cintas, cuerdas, lazos y otros: Evitar decoraciones u objetos que contengan muchos elementos de este tipo, sobre todo aquellos que tengan lazadas muy grandes.
  • Protectores acolchados: Deben estar bien sujetos a la cuna, de lo contrario pueden caer sobre el bebé y provocar asfixia.
  • Postura al dormir: Los niños sanos deben dormir de espaldas o de costado, no boca abajo.

A la hora de elegir y comprar:

Antes de comprar todos los elementos que requiere para la cuna de su bebé, infórmese y prefiera productos que favorezcan la seguridad. Algunos consejos útiles antes de elegir:

  • Asegúrese que el espacio entre el colchón y los bordes de la cuna no supere dos dedos de ancho.
  • Utilice sábanas que queden perfectamente ajustadas al colchón.
  • Si utiliza protectores acolchados, fíjese que éstos puedan quedar bien ajustados a la cuna.
  • Prefiera ropa abrigada para dormir en lugar de cobertores y mantas. En caso de utilizar estos últimos, asegurarse que no sean demasiado grandes o pesados y que se puedan ajustar al colchón.
  • Evite comprar peluches de gran tamaño
  • Prefiera productos elaborados con una mayor composición de algodón, antes que otros elementos, ya que éstos, por su tejido, permiten una mejor ventilación y son  más hipoalergénicos para el bebé.

A la hora de dormir:

  • Almohadas y cojines deben quedar fuera de la cuna.
  • Peluches, fuera de la cuna.
  • Cobertores y mantas, bien ceñidos al colchón, deben cubrir sólo hasta la altura del pecho del bebé.
  • Revisar cintas, lazos y cuerdas; éstas deben quedar hacia el exterior de la cuna y con lazadas pequeñas.
  • Retirar protectores acolchados o amarrarlos bien a los costados de la cuna.
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Al dormir la cuna del bebé debe verse lo más despejada posible, sin elementos que puedan caer sobre él.

 Uso Diario de los Productos

  • Revise las instrucciones de seguridad incorporadas o adjuntas a los productos, así como las de cuidado de las prendas al momento de adquirirlos.
  • No corte las etiquetas adheridas de forma permanente a las prendas y léelas cada vez que sea necesario antes de usarlas.
  • Siga las recomendaciones del fabricante para el cuidado de las prendas
  • Prefiera productos hipoalergénicos en los procesos de lavado.

Cuidados en la instalación de prendas y accesorios 

  • Ajuste firmemente los accesorios anexos a la cuna, tales como protectores acolchados o similares, procurando que las amarras queden hacia el exterior de la cuna.
  • Revise todas las cuerdas y lazos, observando que el diámetro de las lazadas sea lo suficientemente pequeño como para evitar que el bebé puede enredarse en ellas con posibilidad de estrangulamiento; es decir, que la lazada sea menor al tamaño de su cabeza.
  • Procure que sábanas y cobertores queden bien ajustados al colchón y que no quede tela  restante excesiva fuera del perímetro de éste.
  • Pañaleras o porta pañales deben ser ubicados fuera de la cuna, lejos de ésta y no en sus costados, salvo en caso de cunas que posean un panel continuo (no de barrotes) que no permita en ningún caso que el bebé tenga acceso accidental a este espacio.

Precauciones de seguridad 

  • Cuando el niño ya comience a colocarse en pie o enderezarse, prefiera retirar los protectores de la cuna, móviles u otros elementos con los que pudiese enredarse.
  • Mientras el bebé se encuentre durmiendo, retire todos los elementos accesorios de la cuna, ya que en este momento se suele bajar la alerta y podría ocurrir un accidente mientras no lo vemos.
  • Al dormir el bebé, asegúrese que se encuentre boca arriba o de costado; ante cualquier duda o problema de postura consulte a su médico.
  • Evite altas temperaturas en la cuna, utilice la cantidad de ropa de cama o pijamas adecuada.
  • Evite compartir cama con los bebés, pues corren riesgos de aplastamiento, asfixia y lesiones en un espacio no adaptado para ellos y en el que usted mismo puede accidentalmente ocasionarle daño con su peso al dormir.
  • Prefiera pijamas y mamelucos en lugar de cobertores y mantas en exceso.
  • Adquiera y utilice un colchón firme y plano para la cuna de su bebé.
  • Ubique la cuna lejos de ventanas con cordones, cortinas o persianas al alcance del bebé.

Elementos clave a recordar:

 no peluches 2  No olvide que su bebé también necesita estar boca  abajo; póngalo sobre su barriguita cuando esté despierto y alguien los esté vigilando.
Prohibidos los peluches en la cuna al dormir No olvide que su bebé también necesita estar boca abajo; póngalo sobre su barriguita cuando esté despierto y alguien los esté vigilando.
La cuna debe estar completamente despejada al dormir el bebé en ella.  Retirar almohadas y cojines cuando el bebé duerma
La cuna debe estar completamente
despejada al dormir el bebé en ella.

Retirar almohadas y cojines cuando el bebé duerma

Siguiendo estas sencillas medidas estaremos aportando a crear un espacio más seguro y cómodo para el cuidado y crecimiento saludable de nuestros bebés.

Le recomendamos revisar algunos de los materiales preparados por la CPSC, disponibles en su página web www.cpsc.gov,  su versión en español www.cpsc.gov/espanol y en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=ecqLgY3IW5g que corresponde a una guía para el sueño seguro de los bebés (video en inglés, subtitulado en español).

Seamos consumidores conscientes y responsables, más aún cuando lo hacemos por pequeños y pequeñas que aún no pueden decidir, ni protegerse por sí solos.

Referencias

Imágenes 

  • http://www.mamabless.com/baby_bedtime_new_sp.htm
  • http://bebe.elembarazo.net/ideas/ideas-para-la-ropa-de-cuna-de-tu-bebe/ropa-de-cuna-gris-y-azul

[1] Encuesta Nacional de Accidentes en Menores de 20 años en Cuba. 2007. Valdés Lazo y otros. Dirección Nacional Materno Infantil, Dirección Nacional de Registros Médicos y Estadísticas, Ministerio de Salud Pública, Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Editorial Ciencias Médicas. La Habana, 2009.

[2] Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor. Estados Unidos. http://www.cpsc.gov/cpscpub/prerel/PRHTML96/96096.html